Alex Cano. Construyo sistemas que ordenan operaciones reales.
Tengo las cien apuntadas.
Pruébala aquí
Seis preguntas sobre algo que vayas a construir. Te dice si pasa y, sobre todo, qué te hunde.
Es la puerta que uso yo. La primera vez que la pasé, me dio 11 sobre 100 a mi proyecto principal.
La errata
Cinco de las últimas dos semanas, de mi registro y sin recortar. Ábrelas.
En junio escribí que las bonificaciones exigen estar al corriente con Hacienda. Correcto. En agosto eso se había convertido, en seis ficheros, en que no se puede facturar. Con esa frase di el negocio por bloqueado.
Era falsa. Comprobarlo costó tres búsquedas y tardé tres meses en hacerlas.
Añadí a mi propia puerta una condición que sonaba razonable y no existía en ningún sitio. Bloqueé un plan dos días citando una regla que había escrito yo sin darme cuenta.
Lo cazó otra persona empujando contra ella. Un control que se cita de memoria deja de ser un control.
Conté los datos de una persona en un archivo antiguo en vez de en el suyo y concluí que no usaba el sistema. Llevaba 36 registros propios.
Antes de creerte un número que confirma tu tesis, mira de dónde sale.
Medí bien que no había registros y escribí que se había abandonado por fricción. La causa era otra y me la dijeron en una frase.
Un contador a cero tiene dos lecturas y la máquina no las distingue. Se pregunta.
Un campo mal configurado hizo que el rastreador descartara mercados sin llegar a leer los anuncios. Y debajo, algo peor: todo el proceso medía la demanda y nunca supo lo que costaba comprar nada.
Antes de creerte un hallazgo, mira de qué datos se alimenta el filtro.
Lo que construyo
Lo que no está terminado, lo pone.
Los límites
Cualquiera puede reconstruir qué hiciste.
Nadie puede reconstruir qué rechazaste, y por qué.